sábado, 27 de marzo de 2010

Un Facebook en el corazón


En mis días de adolescencia, las citas Bíblicas formaban parte de mi cotidianidad por estar en un colegio católico. Tal vez por eso suelo relacionar tantas situaciones cotidianas con alguna de las que aún recuerdo.
Por ejemplo hoy no me sale de la cabeza la parábola sobre la lámpara , aquella que dice “Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de una cama? No, una lámpara se pone en lo alto para que alumbre…”
El hecho no es que hoy me sienta particularmente religiosa, son los reclamos de Leonardo de ser incluido en mi vida virtual, lo que me hacen pensar en esto.

Si porque desde que el Facebook se convirtio en el oráculo de mi generación, se asume que todo lo que realmente te importa debe de estar en el mismo y como Leonardo no aparece en el mio, da la impresión de que no existe para mi y el exige una explicación.

Al contrario de muchas otras parejas, a las cuales confieso envidiar a más no poder, mi estado civil no dice “en una relación”, mucho menos indica el nombre de mi tormentoso amor y mis fotos tratan cualquier tema o evento, pero en ninguna figura él, como lo hacia hace años en mi habitación de adolescente, donde un portaretrato justo al lado de mi cama lo llevaba en el centro, provocandome suspiros y besos que fueron deteriorando la imagen .

Foto que hoy descansa guardada en mi cajita de recuerdos más preciados, justo en el primer nivel de mi abarrotado librero.

Quise tener argumentos para responderle algo convincente, que no lo hiriera, que no le hiciera pensar lo peor, pero no se me ocurrio nada.

La verguenza no es la razón, la estrategia de parecer siempre soltera tampoco, menos la intención de ocultar lo que tenemos, pero nuestra relación tampoco es una lámpara que puede iluminar una habitación.

Entre los dos hay miedo, inseguridades, inestabilidad y hasta un poco de dolor guardado, solo para aquellos momentos en que las crisis afloran y los agravios tienen licencia…

Y aunque nada de eso se vea en una simple foto o con cambiar el estado civil a “en una relacion”, me sentiría hipocrita si un día llena de ira o con el corazón hecho cuadritos nos veo a los dos sonriendo, pareciendo una pareja feliz, como si nada de lo que nos decimos cuando llegamos al punto de no soportarnos, hubiese atravesado mis oídos o lo que es peor… Mi corazón.

Ningun otro estado civil describe mejor nuestra relacion como “it’s complicated”, porque realmente lo es… No podemos estar juntos porque nos matamos, ni estar separados porque nos morimos…

Hoy me desperte dandole vueltas a este insignificante asunto cibernetico y me llevo la sorpresa de haber sido borrada de su lista de amigos en Facebook, o sea, que no tengo acceso a su cuenta y él no puede ver la mia… Luego confirme que tampoco estoy en ninguna de sus fotografías…

Y fue así como de repente Yuyita salio del sistema de Leonardo, sin avisos, sin escándalos, sin deseos de revancha, solo con la simple voluntad de ser borrada para siempre… Dejándome con las inmensas ganas de tener un facebook en e l llugar del corazón y con igual facilidad borrarlo de mi lista de “amigos” hasta el final de los tiempos…

sábado, 20 de marzo de 2010

Otra manera de ser feliz...


De acuerdo a un estudio estadounidense el 58 % de las mujeres ha sido infiel, de estas más del 38 % confeso haberlo hecho por una crisis de pareja, la segunda razón la ocupa el deseo de tener experiencias nuevas en un 20% , en tercer lugar la insatisfacción sexual con un increible 15 % (!hay que ver que somos tontas y resignadas!), solo uno de cuatro hombre se percata de la infidelidad y en un 40 % reaccionan de manera violenta y tormentosa.
De acuerdo a la opinión de muchos hombres la liberación que nos ha dado el tener una profesión y ganar nuestro propio dinero nos ha hecho olvidar los valores que antes nos caracterizaban, o sea… El de ser fieles por obligación y tener una actitud resignada ante las deslealtades de la pareja, porque hasta nuestras madres continuan diciendo que ser infiel forma parte de la naturaleza masculina... Y yo hasta creo que es verdad.
Porque los hombres engañan por engañar, hacen por hacer, sin pensar, sin sopesar, sin medir consecuencias… Las mujeres no.
Y aqui empieza mi historia…
Aquel día me desperte sintiendo inmensos deseos de ser infiel, yo la correctisima Yuyita Flores, la que nunca comprendio ese sentimiento y siempre lo condeno, ahora lo llevaba dentro de mi y no tenía el más minímo deseo de espantarlo.
Mi amiga Lolita ya era toda una experta en esos afanes, después de haber vivido en carne propia la más grande de las desilusiones, habia dejado engavetado su vocación a la fidelidad y cada vez que coincidia con el interés aventurero de algun galan le daba rienda suelta a sus impulsos.
Yo siempre escuche sus historias preguntandome para mis adentros que se requería para poder ser así, para dejar a un lado todo lo que había en mi cabeza y en mi corazón que me impedian hacer algo semejante.
Por eso pense en Lolita esa mañana, me imagine lo feliz que se sentiría al ver que abandonaba decididamente mi rol de novia sufrida para dejarme llevar por la emoción de un romance.
La situación con Leonardo era un caso sin remedio, la desilusión y sus ausencias fueron ahuecando mis sentimientos, hasta me sorprendí maldiciendo el dia en que decidí volver a sus brazos…
Tantos sentimientos reprimidos, estaban a punto de hacer explosión dentro de mi, por un momento dude y considere esperar la cordura, pero aunque la cordura llegara el amor y el deseo perdido no regresarían con ninguna magia, suceso milagroso o brujería.
No había nada que hacer, excepto intentar ser feliz de otra manera.
Michael tenía meses buscando mi atención de todas las formas imaginables, pero yo estaba demasiado ocupada esperando que pasara el tiempo y sucediera un milagro con Leonardo como para prestarle atención, hasta ese día en que sus historias me desconectaron del mundo y me sorprendí sintiendome feliz, tranquila y a gusto a su lado
Desde entonces me cuesta sacarmelo de la cabeza y aunque la prudencia me mantenia en control, esa mañana yo desperte queriendo meter a la prudencia en una caja, ponerle candado y lanzarla al mar.
Lo cite para vernos esa noche, yo estaba nerviosa, pero al menos no temblaba como él…
Su veneración hacia mi era algo con lo que ya no estaba familiarizada, las sensaciones del simple roce de sus manos con las mías me hacian sentir estallidos en el alma, finalmente se le hacía justicia a mi corazón y casi lloro de la emoción al darme cuenta que en mi vientre revoloteaban felices las mariposas que crei muertas, yo queria parar el mundo en aquel instante y ponerle “Fin” como en las películas para que ninguna otra cosa dañara el futuro.
No paso nada y paso de todo a la vez, la verdad es que era la medida justa de lo que necesitaba.
Ni siquiera se si califique de “infidelidad” y para ser sincera me importa un comino, a partir de ese día yo lo unico que quiero es ser feliz…

P.S. Para que no te quejes de mi Keyla Santana arias Juliana... Aqui esta la famosa historia que tanto esperaste... Gracias por estar ahi para mi, te quiero!!!

lunes, 22 de febrero de 2010

¿Todos los hombres son iguales?


Toda mi vida he escuchado a muchas mujeres decir con cierta amargura, “Todos los hombres son iguales.” Por muchos años no estuve de acuerdo con esta afirmación hasta que mis experiencias sumadas a los relatos tan increiblemente parecidos a los míos me convencieron de que la expresión era una sentencia tan comprobable y exacta como cualquier ejercicio matemático.
El inacabable deseo sexual, la fascinación por los deportes, la obsesión con sus automoviles, videojuegos y novedades tecnológicas, el sagrado lazo con tienen con sus amigos (algo que defienden a morir), su apatía por las compras, los aniversarios o fechas que impliquen algun tipo de romanticismo, la habilidad que tienen para hacernos barbaridades y luego venir como el perro arrepentido… Con el hocico partido y el rabo entre las piernas a pedir perdón y prometer un cambio o un “te amo”, son características que definen a la mayoría de los representantes del sexo masculino. Hasta el más santo e inofensivo de los hombres comparte el extraño e inexplicable síndrome que convierte a las “aventuritas” en tentaciones completamente imposibles de resistir que suelen justificar con ambiguas explicaciones que incluyen un "de verdad no sé lo que me paso", en conclusión ninguno parece tener la capacidad para aguantar el deseo de echar “una canita al aire”, simplemente porque son hombres, porque la sociedad se los permite y porque la mujer que tienen (la oficial) al final de cuenta los terminara perdonando tras par de escenitas dramáticas donde lloren y juren arrepentimiento.
Mientras que a nosotras parece no quedarnos otra alternativa más que compartir nuestras desgracias unas con otras mezclando el humor con nuestro dolor de manera ingeniosa y dandonos cuenta de que nuestras historias no son para nada asombrosas u originales, mas bien bastante comunes y repetitivas…
Por esa razón Gabriela me dijo que aunque los problemas en su muy joven matrimonio superaban por millas los momentos de felicidad, ella prefería seguir con un malo conocido que un bueno por conocer, pues si buscaba otro, tarde o temprano iba a terminar con la misma desilusión.
Sorprendentemente yo no proteste ni sentí el impulso de contradecir sus ideas, de hecho coincidía con ella. Es que la desilusión entre las mujeres que conozco abunda de tal manera que ya lo considero una epidemia.
Las relaciones son complicadas, los hombres no logran comprender nuestro universo de sentimientos, nosotras no podemos entender sus reacciones tan básicas, instintivas y desacertadas. Es como si nos hubieran creado para hacernos la vida especialmente dificil, para que nos la pasaramos tratando de buscar fórmulas para encajar, para soportarnos, comprendernos al mismo tiempo que buscamos esa emoción y sensación de estar en el paraíso que solo se siente esporadicos momentos luego de que pasan los primeros años de relación.
O para que aprendieramos a resignaramos con lo que nos toco vivir porque al parecer el asunto de que todos los hombres son iguales y no hay manera de cambiarlos, es una verdad tan implacable como la misma muerte de la que ninguno de nosotros tiene escapatoria.
Y pensar que nos afanamos tanto para no estar solas y decir orgullosas que tenemos pareja, pero cuando ellos estan a nuestro lado, la realidad va desprendiendo con paciencia las plumas de las alas que mantienen volando a nuestro corazón, dejandolo caer sin remedio.
Sin importar lo que yo o nadie pudiera decir Gabriela habia decidido su destino o al menos así parecía hasta el día en que una solicitud de amistad en facebook le cambio el rostro y quebranto su recién tomada determinación. La pantalla de su ordenador decía que Eduardo Mármol quería ser su amigo en Facebook y le daba la opción de aceptar o ignorarlo.
Eduardo había sido un amor pasado, uno de esos que terminan por situaciones ajenas a la voluntad de ambas partes, pero que se quedan clavadas en el muro de asuntos pendientes del corazón. Tenían años sin verse pero el mismo deseo de saber del otro, de estar juntos. Ella acepto la invitación en facebook y desde entonces cada día le pesa más compartir el techo, el baño, la cama y la vida con su marido, el mismo al que le había jurado amor eterno frente a la imagen de una vírgen en una iglesias católica, el mismo que la hacia llorar con sus desplantes, el mismo que la insultaba cada vez que tenían una pelea...
Un viejo amor le recordó los sueños que una vez tuvo de ser feliz, cuando todavía ignoraba las complicaciones que traen consigo las relaciones sentimentales, cuando ni siquiera imaginaba alguna vez pudiera aguantar tantas cosas resguardandose con el argumento de que todos los hombres son iguales… Y fue así como la Gabriela que conocí en mi adolescencia volvio a nacer, decidida y feliz nos anuncio que esta resuelta a divorciarse y a darle una nueva oportunidad a ese amor de la juventud que le había hecho despertar de su pesadilla.
Probablemente en esencia, todos los hombres sean iguales pero definitivamente no todos nos hacen sentir igual...

lunes, 15 de febrero de 2010

Gente para querer


Hoy mi mente se transportó a uno de mis últimos días como estudiante de secundaria, uno en el que la profesora de religión hacia una reflexión sobre ser mejores personas; mientras hablaba miraba sin discreción a algunos de los chicos de la clase que habian creado fama en aspectos negativos, enfocandose sin disimulo específicamente en una joven.
Por primera y única vez en la vida, la chica rebelde que todos conocíamos y a la que sin duda se dirigía la profesora, abandonó su coraza frente a todos y dijo en voz pausada: “Yo quisiera ser buena de verdad, pero es que a mi me han traicionado tanto que no puedo”.
Aquellas palabras me parecieron cargadas de un exagerado dramatismo y un gran desconocimiento de mi compañera sobre la realidad de la vida ( que por alguna tonta razón creía que yo lograba comprender con tan solo 16 años), por lo que no me pude aguantar y exclame: “Y que persona puede darse el lujo de decir que nunca ha sido traicionado?, eso nos pasa a todos!”.
Sin embargo, hoy me siento igual de dramática que aquella rebelde compañera escolar.
Hoy pienso en esto porque perdí una amiga y confieso que la experiencia me desmoronó.
Fisícamente aún existe, Martha es solo una más que se agrega a la variada lista de fracasos y traiciones que incluyen casos como el de Milagros, quien a pesar de tener solo 10 años ( y yo 9) buscó mi amistad para proponerme hacer una fiesta de Halloween en su casa, yo al ser nueva en la escuela y completamente ajena de sus verdaderas intenciones seguí su juego y compre cada cosa de la lista que me entregó para colaborar con la dichosa celebración. Tan inocente fuí que no me percate de que nadie más aporto nada para la actividad, solo reaccione luego de que Milagros me retirara la palabra para siempre, sin ninguna razón, y se convirtiera en mi mayor enemiga dos días despues del evento hasta el sol de hoy.
O como el caso de Marianita a quien decidí sacar de mi vida luego de darme cuenta que en cada uno de nuestros encuentros descargaba todas sus emociones e historias sin darme chance siquiera de decir un simple “si”, o un “ok”, muchisimo menos de tener un turno en la conversación donde pudiera hablar de mi.
O mi efímera amistad con Laurita, quien me convirtió en su confidente hasta el día en que contrarie sus pensamientos, explicandole por que se había equivocado en la manera en que manejo una situación con su novio. Sin explicaciones ni más, simplemente me retiro la palabra.
Claro que esto no se compara con Estefanía, quien luego de ser mi “super amiga” se enredo con el que fue mi novio en la adolescencia, para luego pedirme con toda la naturalidad y calma del mundo que no tomara en cuenta aquel insignificante encuentro amoroso porque no había representado nada para ninguno de los dos.
Lo de mi amiga (si es que todavia le puedo llamar así) Martha tal vez no sea más grande que los sucesos que recién mencione, pero de igual manera logro romperme el corazón.
Se convirtió en mi amiga cuando ambas estabamos en sexto curso, en aquel entonces ella vivía en uno de los barrios más calientes de la capital, con una situación económica tan complicada que logro conmover a las monjas que manejaban la escuela al punto de permitirle estudiar gratis en el recinto, con la condición de que mantuviera las calificaciones sobre los 80 y un buen comportamiento.
Desde que nos conocimos tuvimos buena química y nos mateníamos juntas la mayor parte del tiempo, cuando llegaban los paseos o los planes para salir en grupo su preocupación se convertía en mi problema, pues ambas sabíamos que ella no poseía los recursos para seguirnos el ritmo en este sentido; más nunca fue un impedimento para que no pudiera disfrutar de las actividades que se organizaban dentro y fuera de la escuela. Mi ropa, mi pc, mis libros, mi dinero, mi confianza, mi sincera amistad, todo siempre fue asequible para ella.
Más todo aquello al parecer se transformó en aire y nubes en la mente de Martha tan pronto como encontro la oportunidad de casarse con un hombre que, aunque fuera 35 años mayor que ella, tenía un respetable cargo en el gobierno, las acciones mayoritarias de varias empresas y una abultada cuenta bancaria no solo en el país, tambien en varias naciones europeas, entre otros lujitos más.
La ví y me costo indentificarla, lucía como una señora distinguida llena de joyas y ropa cara.
Feliz de haberla encontrado pasados tres años desde nuestro último encuentro, la nombré entusiasmada mientras me acercaba con los brazos extendidos, ella miro hacia los lados, evidentemente avergonzada y esquivo mi abrazo, humillandome frente a todo el que me escucho decir su nombre con emoción y caminar a su encuentro en plena plaza comercial.
"Te conozco?", me preguntó mientras me dirigía una mirada fría, según yo, también injusta.
Sabía que era ella porque tenía la marca de una profunda herida en su brazo que nos llevo a ambas a la espantosa sala de emergencia de un hospital, ella por la gravedad de la herida y yo para no dejarla sola mientras llegaba su familia, además de la pequeña mariposa que tenía tatuada en la pierna derecha y que me oculto hasta el día de la graduación, la cual sus finas zapatillas en piel y falda plisada a la rodilla dejaban al descubierto, así como el indomable rizo que siempre llevo en la frente y con el que intentamos tratar usando todo tipo de productos.
Pero ella me negaba, el matrimonio con el super empresario/funcionario público le había provocado una fuerte amnesia, que me cuesta comprender.
No me quedo otra alternativa que disculparme por haberla confundido con otra persona y alejarme presurosa ante la mirada de varios curiosos que presenciaron la bochornosa escena.
A veces olvido porque me cuesta cada vez más hacer amigos, socializar, confiar en la gente, permitir que me importen las personas y es que también se me olvida no olvidar estos casos, se me olvidan las cosas que hacen que el corazón se insesibilice con el paso del tiempo y que hace cada vez más difícil encontrar gente para querer…


lunes, 8 de febrero de 2010

!Ojala se muera el maldito San Valentin!


“Ojala se muera el maldito San Valentin!” gritó Lady sin ningún reparo en medio de la universidad, luego de que le preguntara muy inocente “Oye y que tienes pensado para celebrar este San Valentín?”.
Era obvio que el tema no era muy agradable para mi compañera de clases y para ser sincera, este año, para mi tampoco lo es…
No es que no quiera celebrarlo o que le tenga odio, (como muchos que le declaran la guerra al santo del amor y hasta se proponen vestirse intencionalmente de negro ese día demostrando así su rechazo con la fecha), es que cada vez que pienso en las palabras de Leonardo siento como se me encoge el estómago y se me revuelve el alma.
Me dijo que no hay dinero para eso y que no esta en hacerle coro a los comerciantes, porque en resumidas cuentas todo la bulla del día del amor y la amistad no es más que una estrategia de marketing…
A mi me da tres pepinos que eso sea verdad como que no lo sea, no me importa ser una más del montón en ese sentido, ser la mas corriente de las mujeres, la más ilusa o como quieran llamarme, pero a mi sí me gusta y me importa mucho San Valentín. Me emocionan los arreglos florales, los inutiles peluches que dicen “Te amo”, vestirme con algo rojo, blanco o rosado el 14 de febrero y ver como la mayoría de las personas se combinan de manera automática buscando las prendas en sus armarios que tengan estos colores para lucirlos ese día en particular.
El solo pensar que este año me tocaría ser una espectadora de los grandiosos detalles de otros hombres con mis amigas, familiares y conocidos, me provoca una tristeza que aunque sé es absurda, no deja de ser real.
Cuando encontre a mi amiga Lolita la tarde del jueves, pensé que necesitaría de un psiquiatra y fuertes antidepresivos para superar mi frustración.
Lolita caminaba como subida en una nube porque tan pronto como llegara el sábado se marcharía de fin de semana con su amor para un exclusivo hotel de Samaná, ese era el regalo que su romántico amado había escogido para ella y se lo hizo saber esa tarde en una tarjetita que acompañaba la docena de rosas blancas y que combinaban con el vestido playero de lino que llego envuelto en una caja de regalo junto con las flores.
Me quería morir cuando me lo conto.
Lolita con un hombre daba la vida por ella y yo con un espécimen que sin ninguna culpa mandaba el romance de vacaciones de manera indefinida.
Cuando mi amiga se percato de mi desgano y le explique mi situación se quedo mirandome con ojos incrédulos y me dijo “Y no será que te esta preparando una super sorpresa y te dijo eso para despistarte?”
Y fue así como me invadió nuevamente la esperanza, pues ni siquiera había considerado esa opción…
La verdad es que Leonardo nunca ha sido un hombre de dar sorpresas, de hecho la única sorpresa que recuerdo haberme llevado con él fue cuando descubrí que me había dejado por irse con una rubia que estaba 30 veces más buena que yo…
Pero, tal vez Lolita tenía razón,él que esta consciente de lo importante que siempre ha sido para mi San Valentin, no podía ser capaz de hacerme algo tan desalmado como ignorarlo y no hacerme nada.
Convencida de esto fui a su apartamento aquella noche buscando algún indicio de regalo (aprovechando la incapacidad de los hombres de ocultar bien las cosas), le pedí diferentes cosas para que saliera de la habitación y me diera tiempo a revisar pero no fue hasta el tercer vaso de agua que fue a buscar a la cocina cuando pude divisar un paquete cuadrado dentro de una funda debajo de su cama, ahí lo confirme.
Leonardo me había preparado una sorpresa y yo no podía quedar mal en este asunto, tenía que inventarme algo rápido para también tener algo que regalarle, por eso la misión del siguiente día fue salir en busca del detallazo que compensara un poco lo que me imaginé me prepararía.
Estando en la tienda me deje llevar por la emoción y gaste tres mil pesos en diferentes cosas para él.
El esperado día fui al salón a primera hora, como de costumbre me puse una blusa roja y espere su llamada desde muy temprano…
A las tres de la tarde no resistí más y lo llame, me respondió más dormido que despierto y me dijo que me llamaría en un rato. A las siete de la noche todavía no me devolvía la llamada, mis expectativas se transformaron en ansiedad, pronto me fue subiendo la temperatura y mi paciencia cayó en cero.
Una hora después Leonardo apareció en mi casa en look dominguero, con pantalones cortos, zapatillas playeras, una gorra y las manos vacías, me pregunto como había sido mi día, me dio un beso en la mejilla y sin esperar respuesta se sentó en el mueble hipnotizado por la televisión.
Me sente a su lado esperando el momento en que me diría que todo habia sido un engaño, me besara y me dijera “Feliz dia de San Valentín mi amor!”…Pero eso nunca sucedio esa noche. Ni siquiera cuando al despedirse de mi, le entregara, con evidente enojo, el regalo que le había comprado y le dijera con ironía “Feliz día de San Valentín”.
Mi desilusión era inmensa, su cara de culpa era indescriptible, sin embargo ambos preferimos no darle mas vueltas al asunto y dejar morir el día sin poner ninguna resistencia.
Esa noche lloré como nunca, pero me prometí no contarle a nada a nadie ni tratar el tema con él.
El inicio de un agitado lunes me sería más que suficiente para olvidar la triste ocasión en que me ilusione con una sorpresa inexistente. Pero al llegar aquel lunes dos rídiculas y muy económicas tazas con un “te amo” dibujado en letras rojas me recibieron en mi escritorio como burlandose de mi.
Tenían una nota de Leonardo que decía “Yuyita, feliz dia de San Valentin”…
No sabría describir lo que se apoderó de mi en ese momento, solo sé que me escuche decir en voz alta “Ojala se muera el maldito San Valentin!”

martes, 2 de febrero de 2010

Nuestra amiga la hipocresía


Según yo y mi filosofía de la vida, existen diferentes clases de amigos, entre estos se cuentan los “amigos desechables”, que por definición vienen siendo personas que conoces en algún momento y que circunstancialmente se convierten en tus compañeros de camino, pero no bien finaliza la actividad o razón que los hace coincidir en determinado lugar salen de tu existencia, sin lamentaciones ni nostalgia.
Un ejemplo de esto es mi amiga Nereida, a quien conocí en uno de esos tantos tropiezos que acumulo en mi curriculum laboral y que solo me sirvieron para valorar lo que es trabajar por vocación. Como las horas dentro de una oficina estrecha se hacen eternas y no habia otra alternativa que la de interactuar, ambas nos contamos la vida y milagro de cada una. Ella sufría como protagonista de novela mexicana por un hombre que habia sido una vez su novio y que poco tiempo despues se convirtio en el esposo de otra. Tal era su obsesion por aquel hombre que cuando este la llamó para preguntarle que había sido de su vida, sin hacer siquiera el intento de ser digna le dijo que lo que mas deseaba era estar con él.
Sus encuentros apasionados se convirtieron en mi desayuno cada mañana por varios meses, hasta el día en que decidí marcharme de aquel involutivo empleo.
Un año después me lleve la sorpresa de coincidir nuevamente con ella pero en una materia de la universidad, una novedad para mi porque cuando la conocí no estaba nada interesada en estudiar. Mas, ahí no terminaría mi sorpresa pues la Nereida que veía era muy diferente a la que recordaba, ahora usaba faldas a la rodilla, no llevaba maquillaje, ya no exhibía sus senos y saludaba a todos con un “Cristo te ama”.
Aunque no le dije nada, me alegró mucho presenciar un cambio de vida tan positivo como el que ella proyectaba; estaba ansiosa por sentarme a conversarle para así descubrir como se habia dado tan maravillosa transformación dando paso un ser más espiritual, cuando finalmente sucedio, ni siquiera me dio chance a decirle nada, ella se apresuro a preguntarme si aún seguía con Leonardo, cuando le dije que si, me dijo que si pensaba continuar con él debia ir pensando en el matrimonio pues yo estaba en el pecado.
Cuando se percato de mi desconcierto, sonrió y quiso suavizar las cosas, me conto que estaba muy enamorada de un joven evangélico que no solo la había hecho salir del camino del demonio y conocer la gracia de Dios sino que tambien la iba a convertir en su esposa. Le pregunte cuanto tiempo llevaban juntos y me dijo muy feliz que llevaban cinco meses conociendose.
No sé por que razón vincule esa presurosa determinación con el imperante deseo que debian de sentir ambos por llevar su relación a la cama; y como el que anda por caminos cristianos debe esperar hasta el matrimonio para llegar a esa etapa… Mis pensamientos justificaron la prisa con esta lujuriosa explicación, pensamiento que me hizo sentir culpable por siempre elegir pensar lo peor de los demas...
El cuatrimestre que pasamos juntas me fue revelando mas novedades de esta “nueva” forma de vida que ahora Nereida llevaba, en el curso pocos la soportaban porque ella se la pasaba queriendo aleccionar a todos, corrigiendo a las que llegaban vestidas con escotes provocativos o pantalones muy ajustados ( como ella siempre se vistio antes de su “conversion”), con tono de severidad le decían que eran representantes de Lucifer mientras se vistieran asíy ni hablar de las largas charlas que me tenia que calar cada vez que me veia, la mayoria de las veces indicandome como debia dirigir mi vida.
Sus mensajes virtuales incluían una bendición y todas sus fotografías eran junto a su amado en algun culto religioso o en amor "casto y puro".
No lograba vincularla con la chica desenfrenada y apasionada que había conocido en la oficina, esa que no reparaba en matrimonios o en cualquier ley moral para hacer lo que se le pegaba en gana… Pero la gente tiene derecho a cambiar… Al menos eso me decía para mis adentros cada vez que por un impulso inexplicable de mi corazón quería dudar de su honestidad.
Y como los dichos no se equivocan , entre cielo y tierra no hay nada oculto, más tarde o temprano todo se sabe… Sin quererlo, ni buscarlo, descubrí el secreto de mi amiguita la “fiel sierva” del Señor.
Una noche estando en el apartamento de Leonardo, de pronto comenzamos a escuchar ruidos bastante inusuales del apartamento de arriba, pusimos muda la televisión para escuchar más atentamente y confirmamos que nuestra imaginación no se había ido demasiado lejos, el vecino estaba en plena faena amorosa con una femina nada pudorosa que no controlaba sus expresiones y gemidos. Leonardo y yo reimos sin parar con todas las locuras que la entusiasta amante le decia al vecino mientras estaban en plena acción, a pesar de lo cómico que estaba el asunto preferimos subir la televisión para darles privacidad.
A la medianoche ibamos saliendo del apartamento y mientras nos disponiamos a cerrar la puerta, la vimos bajar muy sonriente y agarrada de la mano del vecino de arriba… Era ella, Nereida, la evangélica convertida, la que no pecaba, la que reprendía a todos en la universidad, la que dijo que yo vivía en pecado.
Y ese que la llevaba de la mano NO era el joven con cara de “yo no fui” que la acompañaba en las fotos de su facebook, su prometido, el hombre que, según ella, había cambiado su vida.
Ahora sé lo que queria decir cuando afirmaba estar llena de gozo y amor por el señor de los cielos, se refería al señor de arriba, al que vive en la decimo quinta planta de la torre donde reside mi adorado tormento.
Nos miramos a la cara y no hubo nada mas que decir…
Ella seguía siendo la misma mujer irreverente y apasionada que ignoraba las reglas siempre y cuando fueran en contra de sus deseos, solo que ahora se empeñaba en llevar una mascara que no le quedaba, la mascara que cada uno de nosotros en muchos momentos de nuestras vidas también usamos: la de la hipocresía.
Ese defecto que nos pertenece a todos los humanos y que sin excepción alguna todos tenemos. Aseguramos que es lo que mas odiamos, pero solo mientras la usen otros para lidiar con nosotros, diferente a cuando ese recurso nos salva “el pellejo” en situaciones dificiles.
Quien alguna vez en su vida no haya sido hipócrita que se atreva a criticar a mi amiga Nereida, la falsa evangélica…

sábado, 30 de enero de 2010

Hasta que la "olla" nos separe


Desde que tengo uso de razon mi abuela me ha dicho que le deje el amor a las novelas y busque un hombre “que me resuelva”(o sea, que me brinde seguridad economica).Hasta hace poco estuve renuente a la idea, pero finalmente entendi el verdadero significado de su mensaje.
Todas iniciamos una relacion tan enamoradas que creemos que nada ni nadie sera capaz de afectar lo que sentimos, la intensidad de nuestros sentimientos nos dan la fuerza para creer en cosas imposibles, incluso para afirmar que el factor economico no sera un motivo que logre matar el amor.
La realidad es que los problemas economicos son la principal razon por la cual las parejas terminan en divorcio… Eso segun las estadisticas que el proceso de separacion legal permite contabilizar, pero que hay de aquellos noviazgos que terminan por la misma razon?
No puedo dejar de pensar en esto hoy porque tengo un malestar interno que me ha quitado la sonrisa con la que amaneci… No bien abri los ojos senti la imperante necesidad de salir esta noche, ponerme mi mejor “outfit” y atreverme a disfrutar de un lugar "nice" para recordar que soy joven, no solo soy una empleada y estudiante amarrada a un monton de obligaciones.
Entusiasmada llame a Leonardo para darle los buenos dias y avisarle mi plan nocturno (para que no fuera a inventarse nada raro), ni siquiera me dejo terminar de explicarle cuando me interrumpio para decirme en tono cortante “no tengo dinero para eso”.
Al escucharlo quise ser racional, tener una buena actitud mientras escuchaba una vocecita en mi cabeza decirme “no vayas a armar un show, manten la calma” pero las palabras se agolparon en mi garganta, no sabia que hacer y solo atine a colgar el telefono antes de que me saliera una estupidez por la boca.
Esta actitud podria considerarse egoista, inmadura e incomprensiva si no tomaramos en cuenta el historial de decepciones y sacrificios en vano que han resultado de situaciones similares a la expuesta anteriormente, un breve recuento me ayudara a reforzar mi argumento de que no estoy tan equivocada…
Cuando conoci a Leonardo, estaba desempleado y sin un quinto en los bolsillos, pero nos enamoramos de una manera tan enloquecida que la falta de efectivo era un detalle insignificante en el que yo no reparaba.
Una vez se consiguio trabajo, tuve la ilusion de que nuestra relacion seria aun mas emocionante pues ahora el me podria invitar a lindos lugares a cenar y podria sorprenderme con detalles que antes no podia ni considerar… Que ilusa yo con estas ideas, no andaba ni cerca de lo que realmente sucederia. Primero se obsesiono con un celular y no gasto un solo centavo que no fuera estrictamente necesario hasta reunir lo que costaba el dichoso aparato ( que no duro ni seis meses en sus manos antes de que se aburriera). A la obsesion del celular le siguieron la de un x-box, un reloj “Swatch”, una television pantalla pantalla plana y mas recientemente, una motocicleta…
Y mientras el reunia dinero para comprarse todas estas cosas, yo tenia que pagar la mitad de todo lo que nos comieramos juntos en la calle… Me consolaba pensando “Al menos ya estamos comiendo en la calle”, cosa que antes de convertirse en empleado era una idea imposible…
Despues de esto decidio independizarse, tras una fuerte discusion con su padre, a partir de ahi fue cuando la cosa se puso buena… Segun me explicaba ( con tono dramatico y melancolico) el dinero apenas le alcanzaba para costear los gastos de la casa y los del dia a dia, no habia dinero para nada mas… o sea para mi.
Y entonces cuando queria comer algo o salir para algun lugar a menos YO lo pagara todo, no sucedia.Entonces comence a anhelar con toda el alma los dias en que pagabamos todo a la mitad y deje de entender mis quejas de antano cuando decia que el no era capaz de brindarme nada y siempre yo tenia que pagar lo mio.
Podemos estar en el siglo XXI y las mujeres podemos tener el mundo a nuestros pies, pero que tengas que pagar siempre todo lo tuyo o de los dos cuando estes con un hombre es, y me atrevo a asegurar que siempre sera, un atropello a nuestro valor de mujer.
Conozco a mas de cinco hombres que son mantenidos por mujeres bellas, jovenes e inteligentes que son sus parejas, conozco mas de siete mujeres que pagan todo cuando salen a bonchar junto a sus "hombres" y sin darme cuenta me converti en una mas de la lista de buenas con “p” que permiten la desconsideracion de un hombre que siempre tiene una buena excusa para no pagar.
Las mujeres nos estamos echando la soga al cuello acostumbrando a los hombres a no pagar nada, yo digo que cuando los hombres puedan parir entonces nosotras tendremos la obligacion de pagar, mientras eso no suceda las reglas en cuanto a quien debe pagar se quedan como estan, o sea, los hombres pagan!
Por eso colgue el telefono enojada, por eso desde muy tempranas horas de este sabado mi dia se vio arruinado sin la mas minima esperanza de que las cosas cambien durante las proximas 24 horas. Es entonces cuando las palabras de mi abuela cobran sentido y cuando finalmente entiendo a todas las parejas que han elegido la separacion a los problemas economicos. Ciertamente el dinero no te da la felicidad, pero vamos a estar claros… Un hombre tacano o en olla dificilmente te dejara cerca de ser feliz …